Monasterio de Santes Creus

Plaza Jaume el Just, s/n, 43815, Aiguamúrcia-Santes Creus, Tarragona, España
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Monasterio de Santes Creus

Uno de los grandes hitos de la Ruta del Císter, provincia de Tarragona

Historia del monasterio:

Fundación:

El Real Monasterio de Santes Creus fue fundado en el año 1150 con la donación de la casa de Montcada a favor de la orden de San Bernardo para que ésta estableciera un cenobio en Valldaura, lugar cercano a la localidad de Cerdanyola del Vallés. Aunque finalmente, en el año 1160, el monasterio fue ubicado en su situación actual.

Durante sus nada menos que siete siglos de vida, el monasterio fue regido por abades vitalicios hasta principios del S. XVII, a partir de este momento fue llevado por abades temporales.

Edad Media:

La protección real fue esencial para que Santes Creus se convirtiera en un importante centro cultural y espiritual. La nobleza escogió el monasterio como lugar de enterramiento.

Santes Creus ejerció dominio y poseyó tierras y derechos en numerosas localidades de Cataluña. Fue beneficiado con privilegios procedentes de la sede apóstolica y el poder real. Desde el año 1296, los abades fueron Capellanes Mayores de los reyes de la Corona de Aragón.

Edad Contemporánea:

Quizá, el momento más gris de la historia de Santes Creus fue la Guerra de la Independencia que produjo graves alteraciones en la comunidad monacal.

Durante el período constitucional, el cenobio sería disuelto por las cortes y los monjes tuvieron que dispersarse. Por ello, el monasterio sería vendido en subasta a excepción del cementerio, la parte monumental y una casa que éste poseía en la cercana localidad de Valls.

Hacia el año 1921, el monasterio de Santes Creus fue declarado Monumento Nacional. La Guerra Civil no dejó demasiados daños en el cenobio.

Desde finales del siglo pasado el Monasterio se destina a usos culturales. Por lo tanto, es el único monasterio de la llamada Ruta Cisterciense en el que no existe vida monacal a diferencia de Poblet y Vallbona de les Monges, situados todos ellos a escasos kilómetros y que bien merecen una detenida visita.

Descripción de la iglesia monacal:

Las obras de construcción de la iglesia de Santes Creus comenzaron en el año 1174 y finalizaron en 1221. Probablemente inconclusa, fue abierta al culto, en siglos posteriores se realizaron ampliaciones y reformas en ella.

Fachada principal:

Está realizada con una trabajada sillería, es de época románica como evidencian el friso, la portada y los vanos laterales. La portada es de gran interés, los capiteles presentan motivos de temática vegetal según el gusto de la orden bernarda. A los lados de esta portada encontramos unos arcos ojivales con escudos que en su día estuvieron policromados y que probablemente nos indiquen las ubicación de sepulturas, al lado de estos arcos, aparecen unas columnas y arranque de arcos de un pórtico que nunca llegó a terminarse.

Encima de la portada se abre un majestuoso ventanal de grandísimas proporciones que luce una magnífica vidriera policromada.

La fachada queda coronada por una secuencia de almenas que confieren a la iglesia de Santes Creus una fisonomía de fortaleza medieval vista desde la lejanía.

Planta:

Tiene forma de cruz latina, con tres naves que finalizan en el transepto, éste más ancho que incluso las tres naves juntas, la cabecera presenta cinco capillas absidiales. La longitud total del templo abacial se extiende hasta los 71 metros, con 35 de ancho en el crucero y 22 en el conjunto de las naves. La nave central alcanza una altitud de 21 metros. Las bóvedas de la iglesia se sustentan en sus robustos muros que algunos puntos alcanzan los tres metros de grosor, también en recios pilares cruciformes.

En líneas generales podemos concluir que se trata de un conjunto de grandeza y sobriedad, no sólo por estos elementos arquitectónicos también el ornato sigue estas líneas según nos muestran las ménsulas, crucerías, claves…

Retablos:

En el presbiterio se halla el Retablo Mayor, una obra en madera que está atribuida a Tremulles, en el altar se encuentra una mesa de piedra que se sostiene mediante columnillas de estilo románico. Los demás retablos también son de interés, tanto los otros cuatro absidiales como los que se encuentran a ambos lados del cancel, llama especialmente la atención una tabla que se localiza en el retablo de la última capilla del lado del Evangelio.

Sepulcros reales:

Concentran gran parte del interés artístico de la iglesia de Santes Creus, ambos se encuentran en el crucero, junto a las columnas que dividen las naves del templo. El de la parte del Evangelio, es decir, en el lado izquierdo según miramos a la cabecera de la iglesia, contiene los restos del rey Don Pedro III, El Grande, es el más rico y un poco más antiguo, aunque los dos fueron trabajados con una gran maestría y cuentan con poca diferencia cronológica situándonos en las primeras décadas del S. XIV.

El del lado de la Epístola pertenece al rey Don Jaime El Justo y su esposa Doña Blanca de Anjou, quizá esta obra esté menos trabajada que la anterior.

Claustros:

El Claustro principal de Santes Creus, levantado en la madurez del estilo ojival, es uno de los más sobresalientes de Cataluña, proporcionó la pauta de los grandes claustros que posteriormente se construyeron.

Su construcción fue lenta pero realizada dentro del primer tercio del S. XIV, en su ornato participó Reinard Fonoll, artista de origen inglés que introdujo en Cataluña el llamado gótico florido, según algunos autores, este maestro se inmortalizó, con la maza en la mano, en unos de los capiteles que aparecen en el claustro principal.

Es célebre la escultura que aparece en este claustro, principalmente la de sus capiteles que muestran una gran diversidad iconográfica, encontrándose motivos de tipo animalístico, vegetal, heráldico, mitológico y otras escenas que dan pie a distintas interpretaciones.

En la crujía septentrional, o del Aula Capitular, se abre el ingreso al claustro posterior, la escalera que conduce al dormitorio de los monjes, la Sala Capitular y la Capilla de la Asunción.

En el claustro de Santes Creus fue levantado un bellísimo templete de forma hexagonal que sin dudal alguna sirvió de modelo al cercano monasterio de Poblet., al parecer este templete perteneció al antiguo claustro románico que fue demolido en el S. XIV, en su interior se halla la pila del lavadero que consiste en una gran pieza de mármol de casi dos metros y medio de diámetro, en esta pila los monjes se lavaban las manos antes de entrar al refectorio. Cada lado del templete presenta dos arcos de medio punto que se sustentan en columnas pareadas.

Claustro posterior:

Este claustro presenta planta rectangular, está formado por arcos apuntados, su construcción es tan sobria que tan sólo presenta un modesto bordón en cada ángulo.

Biblioteca:

Una de las estancias del monasterio que mayor fama alcanzó fue su grandiosa biblioteca, muy elogiada por los eruditos de la época, buena parte de sus libros se conservan a día de hoy en la Biblioteca Pública de Tarragona.

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Monasterio de Santes Creus

Plaza Jaume el Just, s/n, 43815, Aiguamúrcia-Santes Creus, Tarragona, España

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